Tres grupos de trabajo para iniciar el diálogo entre los gobiernos francés y corso

Tres grupos de trabajo para iniciar el diálogo entre los gobiernos francés y corso

Valles, Simeoni y Talamoni evidencian el desacuerdo sobre el futuro institucional de Córcega. Los tres líderes acuerdan hablar sobre la lengua corsa, la propiedad de la tierra y las instituciones isleñas. El gobierno corso quiere forzar una enmienda constitucional.

19-01-2016

La reunión de ayer entre el primer ministro francés, Manuel Valls, el presidente del gobierno corso, Gilles Simeoni, y el presidente de la Asamblea de Córcega, Jean-Guy Talamoni, certificó la distancia que existe actualmente entre las posiciones de los dos ejecutivos sobre el futuro institucional de Córcega. A pesar del desacuerdo, los líderes acordaron poner en marcha tres grupos de trabajo para iniciar un diálogo que los representantes corsos esperan que desemboque en una revisión de la Constitución.

La reunión de ayer es la primera al más alto nivel después de las elecciones del pasado 13 de diciembre, en el que por primera vez la coalición autonomista e independentista corsa (Para Córcega, liderada por Simeoni y Talamoni) consiguió la victoria en las elecciones en la Asamblea isleña.

Los tres grupos trabajarán sobre la lengua corsa, las instituciones isleñas y la propiedad de la tierra. Son, de hecho, tres de las demandas principales de los autonomistas e independentistas corsos: que se apruebe un estatuto de cooficialidad para el corso, que se ponga en marcha un estatuto de autonomía, y que se cree una especie de ciudadanía corsa que limite el derecho de los ciudadanos franceses no corsos a comprar tierras en la isla, con el objetivo de frenar la especulación.

Estas reivindicaciones, de hecho, contaron con el apoyo de buena parte de los diputados de los partidos franceses en la Asamblea de Córcega en una votación histórica en 2013 -46 votos favorables de un total de 51. Ahora el gobierno corso aspira a forzar una enmienda constitucional basándose en la legitimidad democrática que le confiere haber ganado las elecciones del mes pasado con un programa autonomista.

El gobierno francés, sin embargo, es refractario a cambiar la Constitución para hacer posibles estas reivindicaciones. Ya en 2013 la ministra para la descentralización, Marylise Lebranchu, dijo que no se podría implementar ninguna de estas reformas. También lo dijo Manuel Valls.

Terminando el 2015, Valls ha insistido en que para el Estado francés hay una serie de «líneas rojas» que en ningún caso se traspasarán a Córcega. Y especificó que el gobierno francés quiere hablar de lo que ya está acordado con los representantes corsos, es decir sobre la fusión de las tres instituciones isleñas ―la colectividad territorial más los dos departamentos― en una colectividad única, previsto para el 2017. Es precisamente aprovechando esta conversión que los autonomistas e independentistas corsos quieren que París acepte la constitución de un poder autónomo en Córcega.

Fuente: Nationalia

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